En piedra – Héctor Onel Guevara
10 septiembre - 17 octubre, 2026
Estética para la falsa eternidad.
La exposición En piedra es el relato expandido de la personal forma de entender la práctica pictórica del artista cubano Héctor Onel Guevara (Remedios, 1996); discurso artístico que tiene como característica principal la necesidad de revisitar sus trabajos con la intención de acumular decisiones sobre la tela; borrando, añadiendo o tapando para reformular en continuo la imagen a través del gesto, un proceso al que Héctor llama La repintura.
La repintura lo engloba todo aquí, y es el asidero al que debemos aferrarnos como público para navegar la muestra, leer cada trabajo y terminar empatizando con la pulsión por el avance que urge a Onel como pintor. De este modo, en el espacio expositivo nos toparemos con pinturas que podemos definir como repositorios de procesos, piezas inconclusas a la espera de ser perfeccionadas por nuestra mirada voyeur. Mientras, liminalmente se encuentra la figura demiúrgica de Onel, que observa estos mismos cuadros como oportunidades para la búsqueda, desarrollando así su discurso que, como él mismo indica: “como siempre está abierto, no tengo necesidad de escribir en piedra”.
Para En piedra, este carácter palimpséstico se materializa en sus trabajos mediante una doble vía: la de los procesos físicos que revisitan el soporte, preñándolo de capas expresivas que performan dentro de un medio abierto; y la conceptual, una senda a la que se nos empuja a través de un metasignificante inferido en toda su producción del último año; una narrativa que Onel retuerce introduciendo la vandalización como metáfora de la modernidad líquida en la que vivimos. El resultado es un tenso, a la par que divertido, diálogo entre las posibilidades postmodernas de la pintura, y el imaginario común que tenemos de la escultura, la arquitectura y el relieve dentro de la historia del arte.
De este modo, en piezas como Bronce o Mármol se observa el maravilloso despliegue técnico con el que Héctor simula la suntuosidad de la materia, la dureza y la pátina de las grandes obras del pasado ideadas para perdurar en el tiempo y en nuestro ideario. Emula así la monumentalidad y la autoridad del relato historicista para, a continuación, boicotear taxativamente esta narrativa mediante la injerencia de lo postmoderno; Héctor hace aparecer la vandalización y la experimentación en sus cuadros, trampantojos que funcionan como un proceso más de La repintura con la finalidad de desarmar simbólicamente este ideal de lo perdurable y lo establecido. El lienzo es ahora un espacio de tensión entre la herencia visual comúnmente aceptada, y lareapropiación del discurso por parte del pintor con el fin de señalar la realidad fluida, cambiante y siempre abierta de su arte.
Un aspecto que quiero destacar de la pintura de Héctor Onel es la honestidad y confianza que demuestra en sus procesos y en su técnica. Esta certidumbre en el gesto se manifiesta en la naturalidad con la que integra el accidente sobre la tela, y en la maestría de los borrados, superposiciones, adiciones o veladuras que ejecuta en sus piezas; un dominio técnico que es la base de La repintura, y que evidencia la sólida formación metodológica propia de la escuela cubana.
De esta herencia caribeña también identificamos el profundo sincretismo que despliega en sus obras, donde hace converger motivos de diferentes tradiciones de la historia del arte, integrando imaginarios provenientes de culturas y tiempos dispares. En sus cuadros identificaremos claramente el glosario simbólico utilizado, pero su honestidad como pintor reside en que todo este despliegue siempre está al servicio de su manera de vivir la pintura y de mantener sus pinturas vivas.
La conversación en torno a la obra de Héctor Onel versará siempre sobre esta necesidad de mantener la obra viva, evolucionando y transformándose. Y es en esta cuestión procedural donde quiero llamar la atención sobre el carácter enactivista de su trabajo. Por la naturaleza inconclusa de sus obras es imposible que el artista las dirija de forma pretérita, sino que la fisicidad y organización de estas emergen mediante la interacción física que fluye desde el repintar y sus procesos.
Una manera de hacer que me lleva a concluir que el gesto pictórico de Héctor no puede separarse del accidente en la ejecución y del conocimiento generado por la propia práctica. Una forma de experimentar el espacio pictórico que relaciono con la teoría de la formatividad de Luigi Pareyson y que quiero identificar ahora en La repintura de Héctor Onel. Un posicionamiento estético-filosófico que nos permite observar su pintura como un proceso orgánico en el que el conocimiento artístico emerge en el mismo instante de la ejecución, siendo en ese momento especulación y experiencia las dos caras de una misma moneda arrojada al aire.
En definitiva, al adentrarnos en E n pi ed ra, la pintura de Héctor Onel nos exige dejar un posicionamiento pasivo ante el arte, invitándonos a habitar la cambiante vida de sus lienzos y a aceptar que, frente a la falsa promesa de los discursos eternos, la verdadera potencia de su arte radica, precisamente, en su obstinada negativa a dejarse escribir en piedra.
Íñigo Rodríguez Román




Héctor Onel Guevara
Héctor Onel Guevara (Remedios, Cuba, 1996) es artista visual y vive y trabaja en Madrid. Se formó en la Escuela de Arte Benny Moré de Cienfuegos y en la Universidad de las Artes (ISA) de La Habana, donde se graduó en 2022. Es cofundador del grupo de creación visual UPS!, desde el que ha trabajado también con la performance y otras prácticas artísticas.
En Cuba participó en numerosas exposiciones colectivas y en la 13ª y 14ª Bienal de La Habana, y su trabajo ha sido presentado en espacios como El Apartamento, Galería Servando, Taller Gorría o Galería L y 23.
Desde 2023 reside en Madrid, donde ha colaborado con el estudio de Carlos Garaicoa y ha presentado las exposiciones individuales La Repintura, Oro, paño y carne y Pintura abierta. Es cofundador de _bruta estudio, en Carabanchel, y actualmente forma parte de la cuarta edición de PAAL, el Programa Acelerador para Artistas Latinoamericanos.
En piedra, de Héctor Onel Guevara
10 de septiembre – 17 de octubre de 2026
martes a viernes, 11:30 a 14:30 y 16:30 a 19:30
sábados, 11:30 a 14.30
Brispa Gallery, San Hermenegildo 13, 28015, Madrid