Héctor Onel Guevara

Pintura

Héctor Onel Guevara (Remedios, Cuba, 1996) Artista visual cubano residente en Madrid. Entre 2011 y 2015 estudió en la Escuela de Arte Benny Moré de Cienfuegos y en 2022 se graduó en Artes Visuales en el Instituto Superior de Arte (ISA) / Universidad de las Artes de La Habana. Es cofundador del grupo de creación visual UPS!, desde el que desarrolla también trabajos vinculados a la performance y otras prácticas artísticas.

Su práctica se articula en torno a La repintura, una investigación teórico-práctica sobre el lenguaje pictórico que entiende la pintura como un proceso físico y conceptual en permanente transformación. A través de la acumulación, la sustracción y la superposición, sus obras permanecen abiertas a sucesivos procesos de borrado, intervención y repintado, abordando también sus implicaciones políticas, sociales y culturales.

Ha participado en numerosas exposiciones colectivas dentro y fuera de Cuba, entre ellas las ediciones 13 y 14 de la Bienal de La Habana. Su trabajo ha sido expuesto en espacios como El Apartamento, Galería Servando, Galería Taller Gorría y Galería L y 23, entre otros.

Desde 2023 reside en Madrid, donde ha trabajado como asistente en el estudio de Carlos Garaicoa. Como parte del programa colateral de ARCO, participó en la exposición colectiva AQUÍ, comisariada por Andrés I. Santana en el Estudio de Dagoberto Rodríguez. Entre sus exposiciones individuales recientes se encuentran La Repintura (2023), Oro, paño y carne (2024) y Pintura abierta (2025). En 2025 realizó una residencia artística en La Barbeyère, Crest, Francia. Es además cofundador de _bruta estudio, espacio vinculado al contexto artístico de Carabanchel.

Statement

Podríamos decir que la pintura vive en loop, como las crisis. Cada cierto tiempo reaparece alternando optimismo, retroceso y reflexión. Y aquí estamos, en un eterno retorno de desacralización permanente, donde pintar se reivindica antes como tradición que como técnica, más como pensamiento que como forma. En ocasiones, no hay lienzo, ni pinceles, ni pigmentos. Otras veces no es bidimensional y, otras tantas, ya no es ni pintura, sino una idea donde lo único inalterable es el vocablo.

Mi universo visual se desarrolla sobre la base de un procedimiento técnico-conceptual al que he nombrado “la repintura”, el cual se refiere a la transformación constante del lienzo y la superficie pictórica; ya sea borrando, superponiendo, cortando o repintando. Proceso que conceptualizo como una alegoría al propio ciclo de muerte y renacimiento de la pintura y del cuadro como objeto capaz de perpetuar el tiempo.

Mi práctica artística se fundamenta en la idea de que la obra no es un punto final, sino más bien materia prima para la siguiente. A través de la acumulación, la substracción y la superposición de imágenes, abordo la obra como un cuerpo vivo, que se postproduce y se resignifica. Proponiendo así, una metáfora sobre procesos identitarios y culturales, que son resultado del mestizaje, la hibridación, el sincretismo y, en general, el cambio.