DESDE EL VÉRTIGO

Habitación. Sintaxis
20 febrero – 11 abril de 2026
Estar para habitar. En Habitación. Sintaxis las artistas proponen varias acciones, invitan a acercarse y mirar detalladamente o mirar en la lejanía que invoca el mundo interior, reflexivo y simbólico.
“Creer para ver”, escribe Cervantes, “al pensar que quién no cree en nada aún mirando nada alcanza”.
La Habitación se llena de gestos y silencios que van más allá de las pautas materiales, en donde lo onírico juega un papel transcendente que rompe con la sintaxis de la narración.
Habitan las obras, que no solo están, llenan y ocupan, mirarlas para leer su expresión y conocer el texto. Abrir los ojos y las puertas, captar la luz, la esencia de lo expuesto, ese instante fugaz que anima el arte, un tiempo quieto pero dinámico, tenso pero poético, punto y contrapunto de la emoción.
Cobra vida la Habitación, suceden cosas, se cuentan historias que sugieren un mundo latente, en el que un tiempo indefinido, teje con cálidos materiales una realidad oculta que se desvela al contemplar las obras; el relato es misterioso y su sintaxis equivoca.
Lo que se ve, lo que se imagina, la materia, la realidad, todo es difuso pero concreto, la llave que abre y cierra la Habitación en que habita el arte.
En las obras de Iris Sanmartín, el vacío se vuelve pausa y nostalgia suspendida; un tiempo expandido donde algo parece estar a punto de suceder. Elene Melikidze introduce una vibración inquietante, la sensación de fuerzas invisibles que habitan el silencio y devuelven la mirada al espectador. Frente a esa tensión, Rita Paisana propone un refugio luminoso, una calma viva donde la luz y la materia construyen una intimidad sutil.
Lisa Braid sitúa la Habitación en una pausa casi imperceptible, la que separa dos palabras, donde quietud y movimiento coexisten. Los textiles de Natalia Gil desplazan la Habitación hacia un horizonte emocional abierto, donde conviven ansiedad y deseo y el tiempo se siente como recuerdo o promesa. Con Antonia Nannt, la estructura deja de entenderse solo como forma y se convierte en un lugar moldeable, donde la experiencia importa más que el uso.
Si hasta ahora la Habitación era pausa y estado, con Walter Yu se convierte en representación. Sus imágenes parecen fotogramas de una historia mayor, cargadas de atmósfera y una tensión que no termina de resolverse.
Como clave material y simbólica, Erik Merisalu presenta una llave, un objeto cotidiano que, dentro de la Habitación, se convierte en signo de apertura y cierre.
Cada artista transforma la Habitación a su manera. Sus obras no la definen: la expanden, la tensan, la vuelven permeable. La Habitación ya no es solo un lugar, sino una experiencia que ocurre entre lo que vemos y lo que imaginamos.
Textos desarrollados a partir de las reflexiones de las propias artistas.

Artistas participantes
En Desde el vértigo, pintura, joyería y cerámica se entrelazan para explorar el instante en que algo se transforma y aparece.
Rita Paisana abre con pinturas donde la herida se vuelve color y el cuerpo, paisaje. A su lado, las joyas de Gabriella Goldsmith materializan lo subconsciente: fragmentos y órganos imaginados que convierten la vulnerabilidad en fuerza.
Natsumi Kaihara y Soyoung Hyun hacen que la materia respire. En sus manos, el metal cicatriza y la porcelana respira: formas que parecen vivas, suspendidas entre lo útil y lo poético.
Ivana Poliakova, Karoline Healy y Carlos Borau trabajan desde la memoria y la transformación. Poliakova reinterpreta la tradición cerámica como un acto de cercanía y resistencia; Healy introduce una alquimia contemporánea, donde los metales extraídos por plantas revelan la conexión entre lo vivo y lo mineral; Borau deja en la plata la huella del gesto, celebrando la imperfección como forma de belleza.
La Deke y Jasper Nollet trasladan el vértigo al espacio: ella pinta muros que conservan el pulso urbano, él modela cerámicas que parecen restos de una civilización imaginada.
En las joyas de Erik Merisalu, la materia se vuelve orgánica e inquietante, como si algo latente habitara en su superficie; en las obras de Hyein Kim, los mitos y símbolos se traducen en pintura y escultura, entre el relato y el sueño.
Cada artista, desde su lenguaje, encarna ese momento de tránsito donde la forma aún está naciendo.
Juntos trazan un mapa del vértigo: un territorio compartido de búsqueda y transformación.
Gracias a todos los que se sumaron al vértigo, artistas, colaboradores y público.
20 de febrero – 11 de abril de 2026
martes – sábado, 11:00 a 15:00 y 16:00 a 20:00
BRISPA Gallery, Calle de San Hermenegildo 13, 28015, Madrid