Natalia Gil

Arte textil

Natalia Gil (n. 1996, Polonia) es una artista que vive y trabaja entre París y Varsovia. Su práctica abarca diversos medios, con un enfoque especial en la lana, que a menudo enriquece con elementos decorativos como cuentas, gemas e hilos metálicos. Su trabajo explora la idea de significado, la impresión de significado y el papel del simbolismo como forma de habitar la incertidumbre y construir sistemas personales de creencias.

Se graduó con honores en la Academia de Bellas Artes de Varsovia en 2021. Paralelamente a su práctica individual, es miembro de Texpol, un colectivo de artistas que investiga el lugar y el sentido del textil en el arte contemporáneo, y cofundadora del colectivo curatorial-artístico tajny stryszek (secret attic). También codirige el proyecto de joyería artística y artesanía bibi gems.

Su trabajo se ha presentado en exposiciones y proyectos en distintas ciudades europeas, incluyendo el Centro de Arte Contemporáneo del Castillo Ujazdowski (Varsovia), Tresor Berlin, Oud House (Róterdam), y en el marco de Warsaw Gallery Weekend y Fringe Warsaw. Su práctica se sitúa entre lo íntimo y lo simbólico, creando obras textiles que combinan suavidad con una intensidad emocional y existencial.

Statement

En mi práctica construyo un mundo visual formado por símbolos personales, materiales blandos y narrativas cargadas de emoción. Me interesa el significado, y la necesidad humana de creer que existe, incluso cuando es incierto o imaginado. A través de obras textiles, exploro temas como la disforia, la vulnerabilidad, la espiritualidad y la búsqueda de coherencia interior.

La lana es mi material principal. Contiene calidez, fragilidad y tactilidad, pero también me permite crear superficies estratificadas, casi pictóricas. A menudo incorporo elementos decorativos como cuentas o hilos metálicos, difuminando la línea entre ornamento y símbolo, entre ternura e inquietud. Estos materiales me ayudan a construir imágenes que resultan íntimas y, al mismo tiempo, ligeramente inquietantes.

Mis obras suelen parecer portales, iconos o fragmentos de mitologías interiores. Figuras, animales, casas y signos simbólicos aparecen no como narraciones cerradas, sino como estados emocionales que se vuelven visibles. Me atrae el espacio entre el consuelo y la ansiedad, la esperanza y el miedo, donde el deseo de comprender el mundo convive con la conciencia de que quizá nunca se resuelva del todo.

A través de estas imágenes suaves pero intensas, intento construir un lenguaje de la emoción: uno que no explica, sino que resuena.